En los últimos años se está popularizando en España la fiesta del “baby shower”. Aunque importada, esta celebración en torno a los futuros padres es una buena ocasión para dar regalos, compartir alegría y, a veces, desvelar el sexo del bebé.
Nos acercamos a la presentación de un niño muy especial en la historia llegando así al cuarto episodio de la serie sobre el nacimiento de Jesús, en una entrevista con Eliseo Casal, director de la Escuela Bíblica ‘Escrituras Online’ y pastor evangélico.
El rito de la presentación, en ese momento histórico, era esencial para una familia judía. Significaba pertenencia al pueblo de Dios e incluía la circuncisión, que era parte de sus prácticas y señal del pacto que Dios estableció con Abraham y todos sus descendientes. Pero además, el ritual recuerda la bendición de Dios para todas las familias de la tierra.
Dice Casal que hay varios elementos entorno a esta celebración; por un lado, la gratitud y por otro la ofrenda. El primero recoge el reconocimiento de la familia por todo lo recibido como un regalo de Dios. Y el segundo, pone de manifiesto el agradecimiento por un hijo que ha nacido como herencia de Dios, y se materializa a través de un sacrificio. En este caso, se trata de una ofrenda de gente de condición humilde, dado que traían dos palominos o tórtolas. Pero su condición de escasez no impide que cumplan con el requisito de la ofrenda.
Los personajes de Simeón y Ana son de gran importancia en el relato de la presentación de Jesús. Según Eliseo, “para ambos, Jesús es fuente de consuelo” y que “va a cumplir las promesas que tienen que ver con una vida de paz y de reconciliación con Dios”.
Luego, la escena de Jesús con doce años durante la fiesta de la Pascua, desvela la madurez del joven y su claridad ante la misión que tiene que cumplir: la redención de la Humanidad.
