Muchos desconocen lo que cuentan los testigos de la resurrección de Jesús, que su cuerpo era de carne y hueso, pero distinto, por eso no le reconocían. Pero no era un fantasma; él comió, bebió y se dejó tocar las marcas de la crucifixión, que eran una evidencia de su identidad. Hoy vamos a ahondar en este hecho histórico. Para ello, está con nosotros Elías Nofuentes, pastor de la Iglesia Evangélica Bautista La Trinitat de Dénia, Alicante.
