La natalidad en España sigue en mínimos históricos. En 2025, a pesar del ligero incremento de los nacimientos, el número medio de hijos por mujer se mantuvo en el 1,1. Hemos conocido a una familia que, contra todo pronóstico, superó incluso ese dato. Ellos son Pablo y Marta.
Cuando una pareja desea tener hijos, pasa el tiempo y no llegan, se enfrentar una situación dura y delicada. Para Marta y Pablo, pasar por el servicio de reproducción del hospital para ser valorados, después de siete años casados, era el camino. Aunque reconocen que nunca les dieron un diagnóstico preciso.
Pablo nos cuenta el incómodo proceso de dos inseminaciones fallidas con la desilusión que conlleva. El siguiente paso era hacer una inseminación in vitro. “Para nosotros, esto tenía una serie de complejidades éticas que, como cristianos, nos presentaba dudas porque sabemos que cada embrión es una vida”, cuenta la pareja, que decidió tener los embriones justos para evitar así embriones sobrantes.
La pandemia se cruzó en el camino de la primera implantación de dos de los cuatro embriones, así que hubo que esperar. Cuando finalmente tuvo lugar la transferencia, y parecía que todo iba bien, llegó la pérdida, la tristeza y la incertidumbre. “Lo pasé muy mal… yo que creía que lo difícil era quedarse embarazada, pero una vez hecho iba a ir bien, pero no, no fue así…. fue muy difícil reponerme de esa situación, pero el Señor estaba a mi lado y me ayudó”.
Quedaban dos embriones para una segunda transferencia y, esta vez, también tuvieron una amenaza de pérdida. Sin embargo, en la prueba de las tres semanas, el corazón latía. Nicolás estaba en camino.
En la actualidad, Marta y Pablo tienen dos hijos. Para conocer la historia de cómo Tomás llegó al mundo, puedes ver el reportaje completo.
